Restaurantes en el Lago

Café del Lago

Café del Lago

Moderno quiosco del siglo XXI. Con un salón de 140 m² y una terraza de 600 m² que ofrece unas vistas espectaculares al Lago y al Palacio Real, se llena los fines de semana, aunque también tiene tirón de lunes a viernes, ya que su menú diario (12,90 euros) goza de gran demanda. Cada día sirven entre 150 y 200 menús. Con horario non stop (la cocina está abierta de 13 a 21.30 horas), cubre desde el desayuno hasta la cena, pasando por el aperitivo, las comidas y las meriendas, con una oferta gastronómica que gira en torno a la culinaria mediterránea y el producto de calidad y dirigida a todos los públicos. Se trata de una propuesta de picoteo clásico y platos principales: pulpo a la parrilla sobre parmentier, pimentón de La Vera y AOVE; huevos estrellados con atún ahumado; tortilla de patatas hecha al momento poco cuajada; croquetas de jamón ibérico o de chipirones; arroces; carnes (desde un chuletón de buey y carnes ibéricas hasta el ragú de venado o las hamburguesas) y pescados (merluza de pincho del Cantábrico, chipirones, bacalao a la provenzal...).

Villa Verbena

Villa Verbena
4.3

Su oferta se adapta tanto al picoteo en mesas altas e informales como al clásico mesa y mantel y se mueve entre el casticismo y las brasas. Por ejemplo, la ensaladilla de escabeche casero de bonito y salazones, las alcachofas frescas, los torreznos crujientes con revolconas o los callos a la madrileña para empezar. Y, para seguir, pescados del día y carnes de Discarlux (lomo de vaca, entraña, chuleta, tuétano y vacío) a la parrilla vista. Muchos de los platos están disponibles en media ración y, además, la carta contiene un apartado de cocina non stop con la mayoría de los entrantes.

Contramar

Contramar
3.7

La, propuesta gira en torno a la cocina marinera, "con productos frescos, recién traídos del mar y cocinados con toda la tradición como se hacía en los puertos de antaño", explica Miguel González Rodríguez, director general del Grupo. Materia prima que llega de proveedores de todo el país y que tiene en las brasas su hilo conductor. Así, por las mesas de un salón de clara inspiración marinera, decorado con tonos blancos y azules, pasan pescados a la brasa de carbón de encina como la lubina asalvajada, la caballa azul de temporada (especialidades de la casa) o el pargo de costa a la parrilla; frituras como rabas, boquerones, cazón en adobo, pijotas y rejos; platos clásicos como las croquetas de jamón de la Tía Sole y el pulpo a la parrilla. La carta también contiene un apartado destacable de arroces y guisos: paella negra con choco a la parrilla; de pollo asado o de alcachofas y jamón (las tres como mínimo para dos personas) y una olla marinera -"como la que hacen en el barco los que pescan"- y un guiso de choco, garbanzos y huevo. Como segundos, bacalao en suquet de carabineros; merluza en salsa verde del maestro Arzak y, como ellos dicen que alguna carne hay que tener, solomillo y entrecot de ternera gallega.

El Ancla del Lago

El Ancla del Lago
4.4

Se encuentra a la sombra del Plátano gordo (un plátano de sombra con más de 200 años de antigüedad y 20 metros de alto). Su cocina, tradicional y de siempre, se sustenta en la materia prima de calidad, como las carnes y pescados que se preparan en la parrilla de carbón (buey, chuletón de ternera, lenguado). Otra de las especialidades de El Ancla del Lago, cuya oferta va del desayuno a la cena, pasando por la comida y el tardeo, es el arroz con bogavante. Su carta se completa con una variada propuesta de platos para compartir, como los huevos con gulas, jamón o chistorra; los pimientos del padrón y las croquetas de jamón y clásicos patrios como las albóndigas caseras de ternera o el rabo de toro. "Y, como quieren ofrecer cocina madrileña de toda la vida, hecha como en casa, no pueden faltar patatas bravas, callos y tortilla española"

La apertura de restaurantes en el Lago de la Casa de Campo, han revitalizado la oferta gastronómica de este enclave natural y pulmón verde madrileño.

Latitud:40.418765·Longitud:-3.733987