Platos Típicos

Knedlík: Su apariencia es la de redondeles de masa esponjosa cortados en un grosor de aproximadamente dos centímetros, de color blanco o amarillo, y colocados de forma superpuesta en un costado del humeante plato. Aunque cumple básicamente la misma misión que el pan, su composición es algo más compleja. Svíčková: La svíčková, buque insignia de la cocina checa, ofrece una sabrosa combinación de solomillo asado con salsa de verduras y los inevitables knedlík. Su elaboración es larga y costosa, y puede superar ampliamente las dos horas si marinamos la carne, pero no hay restaurante de cocina checa que no se esmere en su preparación. Rížek: El escalope empanado no es patrimonio único de la cocina austriaca. En Chequia el plato cuenta con una larga tradición y además con variaciones propias, como el uso de carne de cerdo y, de forma más reciente, de pollo. Gulash: Cuando se escucha la palabra gulash inmediatamente nos viene a la cabeza el plato húngaro por antonomasia. Sin embargo en la República Checa no solo es el gulash un manjar de larga tradición, sino que se prepara de forma ligeramente diferente a la receta magiar original, dando lugar a una especialidad propia. La diferencia más básica entre ambos tipos de gulash es que en la variante checa la carne estofada se sirve con salsa, formando parte de un plato combinado destinado a consumirse con cuchillo y tenedor. Vepřové koleno: Codillo de cerdo asado.

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