El Camin Encantau

Reunión de Trasgus

Reunión de Trasgus

Nuestro camino parte de una reunión de Trasgos, en un lugar llamado La Venta los Probes, donde se encuentra el apacarcamiento y una tienda-bar. A estos pequeños duendes, de aspecto casi humano, los reconocerás porque van vestidos con blusa y gorro colorados, cojean ligeramente y tienen la palma de la mano izquierda agujereada. Son traviesos y les encanta gastar bromas pesadas: cuando es de noche, entran en las casa por la chimenea o por una ventana mal cerrada y cambian de sitio los muebles, roban los comestibles de la despensa, juegan a los bolos en el desván o sueltan el ganado del corral. No es extraño encontrarlos en bosques y caminos, por lo que, amigo caminante, vigila tus pertenencias, no sea que en un descuido ya no las tengas. Es complicado deshacerse de un Trasgo cuando se ha metido en tu casa; ni siquiera mudándote a una nueva lo conseguirás, pues es fácil que se vaya contigo, detrás. Para lograrlo, puedes proponerle con cierto disimulo que realice alguna de estas pruebas: -Que traiga agua en un cesto. -Extiende mijo (grano pequeño) en el suelo y pídele que lo recoja. -Que recoja y traiga agua en su mano agujereada. Herido en su orgullo al no conseguir cumplir el reto, no podrá soportar la vergüenza y se largará con viento fresco. Vigilando tus espaldas, no sea que te sigan de cerca, emprende la marcha por el sendero que bordea las casas y pasa cerca del río.

El Sumiciu

El Sumiciu

Mientras vas caminando, echa el cierre a tu mochila y tus bolsillos, que más allá te espera El Sumiciu. Si luego te falta algo, yo ya te lo he advertido. Es un pequeño duende aficionado a robar las cosas que le fascinan y, a diferencia del Trasgo, sentirá preferencia por los objetos que más necesitas. Así que, si no encuentras ese objeto que precisas y creías tener localizado, ya sabes a quién culpar. Si del Sumiciu te quieres liberar, rézale un oración a San Antonio, pero hazlo bien o no conseguirás recuperar lo robado. Sigue avanzando entre prados y arboledas. Es sitio propicio para encuentros inesperados. ¿Quién sabe qué o quién se puede aparecer detrás del mohoso tronco de un árbol, de entre los arbustos y helechos, o las enmarañadas sebes que en ocasiones lindan el sendero?.

El Hombre del Saco

El Hombre del Saco

Desciende por el camino un trecho y, si eres niño, pórtate bien, que en cualquier momento puede salirte al paso un personaje un tanto siniestro, que lleva un saco echado a la espalda, ¿sabes a quién me refiero?. Es el Hombre del Saco, que sale de noche en busca de niños desobedientes y traviesos que en un descuido atrapa y, en un visto y no visto, mete en su saco.

El Pataricu

El Pataricu

El sendero se adentra otra vez en un bosque. Aguza la vista, a ver si localizas al personaje que te está observando de lejos. Con su único ojo lo ve todo, pero de nada sirve que te escondas, ten por seguro que también te ha olido. Sus brazos son como leños, anda en cueros y con su mano izquierda sujeta una porra, ¿sabes quién es?, pues no, es El Patarico. Dice la leyenda que estos seres viven en un país que se encuentra mar adentro, frente al litoral que se extiende entre los ríos Navia y Eo. Son antropófagos y esperan pacientemente que algún barco naufrague y los supervivientes lleguen a su costa, ¿imaginas para qué?.

El Diañu Burllón

El Diañu Burllón

Si has logrado escapar, sigue caminando y no te relajes demasiado. Muy pronto llegarás al territorio de un diablillo entre hombre y cabrito, que a pesar de su pinta, no es del todo mal tipo. Se trata del Diañu Burllón, cuya principal facultad es cambiar de aspecto a voluntad, siendo ahora cabrito, luego caballo blanco y más tarde, tal vez niño. Para que estés prevenido, voy a explicarte ahora algunas de las tretas con las que engaña y se burla de la gente: -Adoptando la apariencia de un caballo, transita por los caminos del bosque y permite a los caminantes que se suban a su lomo. En contra de su voluntad, los conduce a un lugar lejano, donde los lanza entre risas al suelo o al cauce de un río. -Desorienta por la noche a quienes regresan de una fiesta o se encuentran buscando el ganado perdido. -Se transforma en un niño de pecho, que parece abandonado, para ser recogido, limpiado y amamantado. -Se transmuta en un animal doméstico para ver desnudarse a las mujeres. El Diañu Burllón es del todo inofensivo, no tiene mala intención, aunque incordiando es un bicho. Si nombras a Dios o le muestras una Cruz, desaparecerá de inmediato sin decir ni pío.

El Segador

El Segador

Aquí tienes un personaje típico del mundo rural asturiano: el segador. Se encuentra "cabruñando" la hoja de la guadaña, acción que consiste en martillar el filo de la hoja para adelgazarlo y poder afilarlo luego mejor. Calza los zuecos tradicionales asturianos, que se apoyan en el suelo mediante tres tacos, y que en Asturias llaman "madreñes". En los soleados pastizales, donde el campesino siega la hierba con la que alimentará el ganado, es posible que encuentres, si estás en la estación adecuada, alguna especie de orquídea salvaje de forma inesperada.

El cuelebre

El cuelebre

Hemos abandonado Palacio y llegamos a Ardisana. Presta atención, que en un requiebro del camino puedes toparte con el Cuélebre, casi de sopetón. Es una temible culebra macho, con alas que parecen de murciélago y fuertes escamas, que se come el ganado o a ti mismo si te pones a mano. Dicen que los hay con siete cabezas, aunque no sé de alguien que lo haya visto, y que a veces exigen sacrificios humanos, ¡yo de ti, salía de ahí pitando!. Aunque si eres valiente, y no has querido escapar, su punto débil es la garganta, ¿será verdad?. Habita en cuevas y fuentes, y custodia tesoros y princesas encantadas; si quieres quitárselos o rescatarlas tendrás que engañarle: cómo si de pan se tratara, dale a comer una piedra redonda calentada al rojo vivo, y así conseguirás matarle.

La llavandera

La llavandera

Es una vieja de pelo blanco y cara flaca y arrugada, que vive en el hueco de una encina y su aparición presagia las desgracias. Se manifiesta cuando el río se desborda, y tal vez oigas su pala golpear las piedras cuando lava la ropa en la oscuridad de la noche. Es muy difícil encontrarla, pero si lo consigues y te pide que le ayudes a retorcer la ropa, mejor que no lo hagas; si lo haces en sentido contrario a como ella lo hace, morirás ahogado.

El busgosu

El busgosu

Bajando hacia Riocaliente, te espera El Busgosu. Es un ser entre hombre y cabra, protector del bosque y de los animales que en el viven. Habita en cuevas y lugares recónditos. No seas cafre y respeta la naturaleza, o te verás las caras con él. Le disgustan los leñadores y rapta mujeres descuidadas. Pero también ayuda al que se ha perdido; si lo dejas en paz, no es tan mal tipo. Así pues, si lo llegas a ver, no intentes perseguirlo, o acabarás despeñado por un barranco, ¡estás prevenido!

Manona

Manona

Al final de la pendiente, ya en Riocaliente, te encontrarás con La Manona, plantada como advertencia contra los incrédulos que no admiten la existencia del mundo mágico, y contra los que desprecian y dañan la naturaleza. Seguro que tú no eres de esos tipos, porque un poco antes con El Busgosu te las habrías tenido.

La Castañera

La Castañera

Otra figura popular en el mundo rural es la representada por La Castañera. Desde su introducción por los romanos, la castaña ha sido un alimento fundamental en la alimentación del campesino asturiano, sobre todo antes de la llegada del maíz y la patata de América y en tiempos de escasez. Se consumía de diferentes formas: asada, cocida, en harina, etc. También se ha utilizado para la alimentación del ganado. En otoño, coincidiendo con la recolección, se organizaba el "magüestu"o "amagüestu": reunión de personas para asar ("magostar") y comer castañas, acompañándolas de sidra dulce -jugo de la manzana recién prensada, antes de la fermentación-. Hoy continúa celebrándose esta tradición.

Tramo carretera 2km

Tramo carretera 2km

Ultimo tramo carretera

Ultimo tramo carretera

El Jugador de Bolos

El Jugador de Bolos

De vuelta a La Venta los Probes, verás al Jugador de Bolos. El juego de los bolos, en sus diferentes modalidades, fue muy popular en Asturias hasta mucho después de iniciado el siglo XX. La bolera consistía en un lugar llano, en el que se marcaban los espacios que ocupaban los bolos y el jugador, y se encontraba muchas veces junto a la iglesia o el bar del pueblo. Bolas y bolos solían ser fabricados por los propios jugadores. Actualmente se vive un renacer de este juego y cuenta con campeonatos y torneos de las diferentes modalidades. Las boleras se han convertido en espacios cubiertos y mejor delimitados.

Asturias tiene por gala ser un Paraíso Natural, pero también es un País Mágico donde lo real y lo fantástico se entremezclan en un mismo camino. Inicia el camino y hallarás seres fabulosos que te saldrán al encuentro y hermosos paisajes de naturaleza exuberante, unas veces agrestes, otras transformados por la mano del hombre. Caminarás por calzadas transitadas desde tiempos inmemoriales, que te llevarán a pueblos y aldeas de extraordinaria belleza, donde la vida sigue su propia senda. El Camino Encantado discurre por el Valle de Ardisana, situado en el Concejo asturiano de Llanes, a un paso de la costa y sus magníficas playas, y a dos del Parque Nacional de los Picos de Europa, prodigioso macizo montañoso del norte de España.

Enlaces:wikiloc.com·senderismoenasturias.es·tripadvisor.es

Latitud:43.396820·Longitud:-4.913387