Ciudadela
Vistos desde el mar, los contornos angulosos y macizos de la ciudadela de Ajaccio parecen desafiar al visitante. Durante la ocupación francesa, de 1553 a 1559, el mariscal de Termes concibió el edificio alrededor de un castillo preexistente. Foso, torres y cortinas reforzaron la protección de esta ciudad, que ya estaba fortificada desde 1502. Otras ciudadelas corsas, como Corte o Bonifacio, perdieron progresivamente su papel defensivo y acabaron por abrir sus pesadas puertas a los turistas. Pero los guardas de la ciudadela de Ajaccio no eran de la misma opinión y los habitantes de la ciudad ignoraron durante muchos años lo que ocultaban aquellos gruesos muros. En el 2001, la temible reputación de este edificio –todavía bajo autoridad militar– lo convirtió incluso en la caja fuerte del mayor tesoro que jamás hubiera visto la isla: fue aquí donde los euros, en billetes pequeños y en monedas, tuvieron que esperar para sustituir los francos de Córcega.
Latitud:41.916708·Longitud:8.740075