Basílica de Santa María

La Basílica de Santa María de Cracovia es uno de los templos más imponentes de toda Polonia. Sin embargo, sorprende la asimetría que podemos observar en las dos torres de su fachada principal. Mientras que la más alta se alza hasta lo ochenta metros de altura, la más pequeña no llega a alcanzar los setenta. La torre más alta, que es la norte, era utilizada también como vigía de la ciudad, había cuenta de las distintas invasiones que habían asolada la antigua capital de Cracovia. Durante el siglo XIII un trompetista avisó a la población de la inminente invasión tártara haciendo sonar su instrumento. Sin embargo, una flecha alcanzó su garganta y el trompetista falleció. En conmemoración de este hecho, un trompetista sube cada hora a la torre norte de la Basílica de Santa María para tocar la canción que el trompetista interpretó en aquella situación. La música se interrumpe en el mismo momento en que lo hizo el trompetista alcanzado por la flecha tártara.

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